• caterina gornes

LA CESÁREA IDEAL

Sabemos que un parto fisiológico eutócico, aquel que se desarrolla con total normalidad, sin necesidad de intervención instrumental, es el mejor para la mamá y el bebé. Desafortunadamente, no siempre puede ser así.


En algunos casos, se cree necesario realizar una cesárea. Lo importante es saber cuándo tomar la decisión de practicarla.


No es lo mismo una cesárea programada que una cesárea de urgencia, como tampoco aquella donde se ha hecho un trabajo de parto previo.

Michele Odent, nos dice que realizamos las cesáreas pensando en los adultos. Una cesárea programada es lo mejor desde el punto de vista del adulto, ya que se marca la fecha de parto. El día que dice el ginecólogo, la mamá va al hospital y al cabo de unas horas está con su bebé en sus brazos. Fácil para el personal sanitario y para la mamá.


Pero, desde el punto de vista del bebé, ¿Cuál es el mejor momento para realizar una cesárea?


Lo ideal sería ponerse de parto. Sabemos que la señal para que empiece el parto la manda el bebé a través de la liberación de una sustancia química producida por sus pulmones. Esta sustancia (llamada surfactante) es esencial para la respiración normal fuera del útero. Con la liberación de esta sustancia, el bebé nos está diciendo: ¡Ya puedo salir! ¡Estoy preparado para respirar yo solito/a!

Finalmente, esta sustancia llega al líquido amniótico, produce una respuesta inflamatoria en el útero de la madre, desencadenando, así el inicio del trabajo de parto.


Cuando programamos una cesárea, no estamos escuchando al bebé, ya que aún no nos ha dado la señal de que está preparado.

Durante el trabajo de parto entran en juego diversas hormonas. La más conocida, la oxitocina, importantísima para las contracciones uterinas. Aparte de la oxitocina, serotonina y endorfinas (hormonas del amor y bienestar), también necesitamos hormonas del estrés, como el cortisol y algunas catecolaminas (como la adrenalina y la noradrenalina).

En un parto, no queremos que el estrés sea el protagonista, ya que sino el parto no avanzaría, pero la presencia de estas hormonas del estrés, a ciertos niveles, permiten un estado de alerta tranquila en el bebé.


La presencia de hormonas del estrés, a ciertos niveles, permiten en el bebé un estado de alerta tranquila.

Este estado de alerta tranquila permite que se den una serie de reflejos y comportamientos del bebé, asegurando el enamoramiento con su mama y el establecimiento de la lactancia, permitiendo que todo esto quede grabado en su mente.


La noradrenalina permite la maduración del sentido del olfato, importante para que el bebé, pueda identificar a su mamá y avance hacia su pezón justo después de haber nacido.

Sabiendo todo lo anterior, planteamos de nuevo la pregunta ¿Cuál es el mejor momento para realizar una cesárea?


La respuesta es, desde el punto de vista del bebé, la cesárea ideal sería aquella donde ha habido todo un trabajo de parto, sin llegar a ser una cesárea de urgencia, para así, poderse beneficiar de toda la cascada hormonal y los múltiples beneficios que la fisiología del parto nos aporta.





Si quieres saber más, sigue navegando en mi web

y visita mi perfil de Instagram